Marta cibelina, visón llorón
El esfuerzo, las ganas de vencer, la competitividad, no solo están reservados a las grandes estrellas del firmamento atlético. De lo contrario, las grandes gestas, las que cuentan historias con trasfondo, las que que cuesta realizar, nunca se producirían.
Allí, donde las querían rubias, una marta, no cibelina pero casi, Marta Domínguez, superó todos los obstáculos para vencer la prueba en pista más dura, los 3.000 metros con eso, con obstáculos, con vallas, con ría y con africanas.
[Más...]
No pudo ser en Beijing, entonces tropezó en el penúltimo peldaño hacia la medalla. Pero los premios llegan tarde o temprano. Ella, que eligió pese a Odriozola, pasarse a esta disciplina de los obstáculos, una relativamente nueva disciplina donde ella podría brillar y así fue:
Marta Domínguez, palentina, es nuestra marta cibelina.
Y el visón llorón, es la estrella de las estrellas, Yelena Isinbayeva. Solo las que están a esa altura, solo las más grandes, pueden pegarse estos bacatazos. No fue capaz de realizar ni un solo salto válido. Empezó la competición cuando ella suele hacerlo, cuando las demás terminan. Y se comió los 4.80 metros. Sus competidoras vestirán visón, visón del bueno aunque llorón, este invierno. Ella, lloraba amargamente la derrota, la humillación y pensaba como rellenar el hueco que ye tenía reservado en su casa a la medalla de oro:
Si te gustó este artículo puedes recibir las actualizaciones comodamente en tu mail, con sólo escribir tu correo y pulsar en el botón Subscríbete:

Añade tu Comentario